viernes, 12 de febrero de 2010

Reflexión carnavalesca

Esta mañana he ido al supermercado... he visto a todas las empleadas disfrazadas y he pensado que tenía suerte de trabajar en un sitio que no espera de mí que me disfrace. No es que no me guste pero… es como todo: obligada, no! Unas trabajadoras estaban visiblemente contentas, digamos divertidas, unas incluso ufanas (me encanta esta palabra), otras resignadas y otras soportando con cara de ¡qué remedio! en fín… He visto a 3 “mosqueteras”, había los disfraces habituales… y cuando me he acercado a las cajas he visto a una cajera, senegalesa, disfrazada de… senegalesa. Primero me he sentido triste (por ella) y perpleja: su hermoso “boubou”¿un disfraz?, luego he pensado que tal vez, peut-être (???) estaba ella contenta de haber podido venir al trabajo luciendo su elegante vestido, ¿orgullosa? no sé. Algo no me pareció bien, il y a quelque chose qui ne va pas, je me suis dit… Voilà, c’est tout… En todo caso, el boubou en cuestión era bonito, muy bonito !



patron de boubou
photo empruntée à Zapristi et Sapotille,
www.lesvoisines.com

Hasta pronto, Muriel

1 comentario:

  1. No hay nada más cruel que la fiesta obligada.

    Y tienes razón, sea como sea, hay algo muy triste en toda esta historia.

    Un abrazo!

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